Ya no escribo, y todavía no sé porque, lo único que puedo hacer es escribir sobre la inspiración de no querer hacerlo más. Redundo.
No quiero escribir, algo se atoró ahí adentro, en mis pensamientos, en mis manos oxidadas, en todo.
Algo no surge, y lo que surge es poco y nada.
Me veo sentada en la puerta de una casa con paredes manchadas y es eso, nada más. Es como si toda las ganas de interpretar fueran saciadas y ya no queda nada más por hacer.
Ya no hay nada más por lo que escribir, interpretar, comentar, deducir… llorar.
No puedo recordar el último día que lloré, ni mucho menos cuando lloré escribiendo. Uno llora por amor? O el amor llorará por lo estúpido que somos, por lo centrado que somos en nosotros mismo? Con objetivos desde nacer, objetivos que hay que cumplir, y que luego de una improvisación, al desordenarse todo, volver a nuestro punto inicial. Borrón y cuenta nueva, así de fríos? Y nada más? Saldrá en los créditos el día en que dejemos este mundo que fuimos dirigidos por el deseo de realizarnos personalmente y no por la realización en común?? Que los actores de nuestra vida serán objetivos y no personas concretas?? ...Y si morimos en el intento existirá una segunda parte?????
Si la vida es como una película, y al final de la escena aparece el protagonista de tu vida para tomarte la mano, y decirte que todo está bien, si es así, creo que me quedé dormida, o caí en coma. Porque nunca viví algo así.
Ven? he vuelto a escribir.
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